El momento que más le gusta a Luka
Hay un instante, justo antes de que las ruedas se despeguen del suelo, en que todo se siente distinto: el motor ruge más fuerte, el asiento empuja hacia atrás y el estómago da un salto pequeño. Para Luka, ese es el mejor segundo de cualquier viaje.
Miró por la ventanilla mientras la pista se hacía cada vez más chica, hasta que las casas parecían de juguete y las calles, líneas dibujadas con lápiz.
Contando los segundos
"El despegue dura poco, pero yo trato de que dure para siempre — cierro los ojos un segundo y los abro cuando ya estamos arriba" — anotó Luka en su bitácora.
El aterrizaje es distinto pero igual de emocionante: las ruedas tocan la pista con un golpecito suave, y ahí Luka sabe que una aventura terminó justo cuando otra está por empezar.







